Hagan sus apuestas en la Red
Las elecciones del 9-M sirvieron de gancho para que los internautas españoles se animasen a jugar. La pregunta ¿Zapatero o Rajoy? saltó de las conversaciones de oficina a las pantallas de ordenador, en donde miles de navegantes apostaron, no tanto, por su favorito, si no a por quién veían ganador. Y es que lo que estaba en juego era un tarta muy jugosa, cada vez más apetitosa, pero no apta, eso sí, para alérgicos al riesgo.
El sector de juego electrónico continúa su consolidación en el mercado español. Según datos de la Asociación Española de Apostantes por Internet (Aedapi), en el 2007 el número de usuarios activos se elevó hasta 130.000, un 47% más que en el año anterior y el valor total de las apuestas se incrementó hasta los 650 millones de euros, un 57% más que en el 2006. Esos datos, aunque alejados de las cifras británicas (la auténtica meca del juego), en donde hay 1,2 millones de apostantes, provocan que las casas de apuestas en línea comiencen a «frotarse las manos» en nuestro país.
Empresas como Bwin, Betfair o Miapuestas.com, con sede en países como Malta o Gibraltar, ven como, en medio de la crisis general, su negocio crece en torno al 100% anual, además, de contar con la «ventaja» del vacío legal que acompaña a este mercado en nuestro país. Las competencias sobre juego pertenecen a las comunidades autónomas pero, excepto en el caso de Madrid y País Vasco, las 15 restantes aún no han desarrollado normativas específicas. El Parlamento aprobó el pasado diciembre una disposición en la que se comprometía a sacar adelante una legislación que regulase las apuestas electrónicas, pero, y a pesar de que mostraba su voluntad de que ésta viese la luz en el 2008, no fijó plazos. Así, mientras la normativa no llega, y teniendo en mente la ausencia de barreras en Internet, las empresas españolas continúan sin lanzar sus propios portales mientras ven como las casas de e-gaming extranjeras, con sedes en paraísos fiscales, aceptan apuestas de jugadores españoles sin control legal ni pago de impuestos.
Segunda polémica
Otro de los flancos de crítica que persigue a este negocio en línea versa sobre su posible fomento de la ludopatía. Características como el anonimato, la accesibilidad ilimitada y el poco control «favorecen que se potencie las maneras compulsivas de estos jugadores», como reconoce Juan Lamas Alonso, director de la Asociación Gallega de Jugadores de Azar. Desde esta entidad se reclama la instalación de varios filtros, como que se garantice la mayoría de edad de los jugadores, que no haya posibilidad de propaganda del juego en webs o que se limite el dinero que se puede jugar. Las firmas se defienden y alegan que sí lo tienen (el de Bwin, por ejemplo, es de 5.000 euros al mes) y que cada jugador puede imponerse un importe máximo. Afirman, además, que se reservan el derecho a cerrar la cuenta a los jugadores con maneras de ludópata.
Sea como sea, lo cierto es que las casas de apuestas no ven techo a su crecimiento y, así, la Aedapi augura que el sector aún no ha vivido su mejor momento. El despegue llegaría en este 2008 en el que se prevé que el mercado registre un incremento del 84% y que los apostantes rebasen los 200.000.
Para finalizar, solamente un dato gráfico: el año pasado el juego electrónico movió, por primera vez, más dinero que un boleto tradicional que también cotiza al alza, las quinielas.
El fútbol repite como deporte rey de las apuestas electrónicas en España
En webs como la de Bwin, Betfair o Unibet se puede apostar por casi todo. Así, si en marzo los principales envites giraron en torno a los comicios generales, en este final de mayo se centraron en las posibilidades de que Chikilicuatre triunfase en Eurovisión.
De todas formas y teniendo como referente el arquetipo del jugador medio español —hombre de entre 25 y 35 años con un nivel económico medio-alto, universitario, amante de las nuevas tecnologías y del deporte— no es de extrañar que el fútbol sea el deporte rey también en las apuestas electrónicas.
Del total de las realizadas en España en el 2007, un 65% se dirigieron a eventos futbolísticos de todo el mundo. En segundo lugar se situó el tenis, con un 15% de las transacciones, y, en tercero, la Fórmula 1, con un 12%, siendo la disciplina que registró un incremento mayor durante el año pasado. Dentro del fútbol, la Premier League fue el evento de mayor crecimiento entre los apostantes españoles, con un 24% del total. En primer lugar del ránking se situó la Champions League, con un 31% de las apuestas, y, en segundo, la Liga española, con un 29%.
Pero no todo es fútbol, ni deporte. Decenas de webs se convierten en auténticos casinos virtuales donde se puede jugar a la ruleta, al blackjack o al póquer virtual, una de las prácticas que más crece en la Red.
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